Séptimo aniversario

Un soleado 22 de Diciembre nos reunimos con varios de los aquí presentes y con el Padre Martín, en la oficina del Padre Jaime en el segundo piso del Colegio Salesiano de León XIII para dar nacimiento a la Fundación Padre Jaime. Tuvimos la certeza ese día, de ser parte de los pastores del pesebre de la capilla, para ofrendar la Fundación, al Niño Jesús.

 

Nuestra Señora del Pesebre nos ha protegido y acompañado cada mes en la Eucaristía y en el Rosario por nuestros salesianos beneficiarios. El Padre Jaime desde el cielo ha intercedido por nosotros en tiempos de dificultad y pedido al Niño Jesús por la vocación de los 34.

 

Don Bosco nos ha abierto caminos para dar a conocer la vida y obra de su hijo, el querido Padre Jaime, entre los salesianos y fuera de la Congregación, atrayendo a la Fundación Padre Jaime personas buenas y sabias.

 

Traemos al Niño Jesús nuestros esfuerzos, limitaciones, ilusiones y metas por alcanzar en el año que hoy comenzamos tomados de su mano, desde la casa de las Hermanas Dominicas de Betania, con la bella música y cantos de Liliana y Enrique y la bendición del Padre Martín.

 

A todos los presentes gracias de corazón por haber venido a rezar por la Fundación Padre Jaime al emprender un nuevo año  tras las huellas  de Don Bosco. Feliz Navidad. Rosemary León Buitrago.

Sexto aniversario

Hace un año nos reunimos en el Colegio Salesiano de León XIII para celebrar nuestro primer quinquenio. Hoy en esta casa, en donde también el Padre Jaime vivió, retomamos el texto de la placa conmemorativa que develamos entonces en el patio:

 

Padre Jaime: Aquí, agradecidos, recordaremos siempre:   la riqueza de tu humanidad,   tu admirable sabiduría,   tu total pertenencia a Dios,   tu amor a María Auxiliadora y a Don Bosco,   la diafanidad de tu sacerdocio generosísimo y santo.

 

A lo que el Padre Jaime nos responde con el único villancico que escribió, siendo Seminarista:

 

Geranico divino,

flor de montaña,

de vívidos colores

de oro y plata,

Tú llenas de perfume

nuestras cabañas.

 

Nube blanca de copos

hechos de estrellas

para besarte se alzan

las palmas bellas,

las aguas te retratan

entre las peñas.

 

Aurora de diamantes,

diáfana y pura,

ocaso de arreboles,

luz y hermosura,

cenit de las grandezas

de sol y luna,

pregonero de dichas

y de ilusiones,

amor que dulcifica

los corazones,

niño que te enamoras

todas las flores

a cantarte yo vengo

mi villancico,

un arrorró muy tierno,

suave y quedito,

que te adormezca en sueños

con angelitos.

 

Hoy tenemos ante nosotros dones valiosos: El haber tenido la Misa de manos del Padre Martín en la Capilla donde tantas veces rezó el Padre Jaime por muchos de los aquí presentes. Los almanaques salesianos del 2016 con los que el Padre Martín ha querido seguir la tradición del Padre Jaime entregando uno a cada familia y Fernando Clopatofsky quien nos ha regalado su voz acompañando la Eucaristía. Muchas gracias a ambos.   A todos los presentes gracias de corazón por dar impulso a la Fundación Padre Jaime para volar un año más tras el sueño de Don Bosco. Feliz Navidad.                                                                                                                       Rosemary León Buitrago.  


Quinto aniversario

Tengo 5 minutos para dirigirme a ti Jaime y en especial a ustedes sus incondicionales y siempre amigos y amigas, a la Comunidad Salesiana y a las vocaciones religiosas, actualmente presentes, al servicio de Dios en Colombia, Bolivia, Ecuador y Perú.

 

Tuve la oportunidad de estar cerca del Padre Jaime, como alumna del Colegio de de María Auxiliadora, de Bogotá, lugar de encuentro con el recién ordenado sacerdote, nombrado capellán y guía espiritual de 1.000 alumnas.

 

Temerosa, de no cumplir con este compromiso de exaltación, reconocimiento y agradecimiento a ese hombre afable, generoso, caritativo, elocuente, solidario, comprometido desde su infancia en una vocación temprana, llevado por la mano de su madre Doña Susana, quien a similitud de Francisca de Sionnaz, se convirtieron en gestoras de las ordenes sagradas de sus hijos, Jaime Rodríguez y Francisco de Sales, jesuita reconocido por el Papa Pío IX, como Doctor de la Iglesia.    

 

Me atrevo a firmar que como figuras relevantes, durante épocas distantes en el tiempo, tienen una semblanza paralela, en lo intelectual y en el convencimiento vocacional de sus profesiones, puestas al servicio de la humanidad. Y, que en sus tiempos dejaron improntas individuales muy fuertes en sus comunidades y en la sociedad civil.

 

Recordar ese ser trascendente, amado e incomprendido muchas veces, pero siempre solicitado en las circunstancias adversos y difíciles y porque no reconocerlo, invitado presencial y virtual en nuestras grandes celebraciones individuales, de comunidad y actos públicos. Mencionar su obra literaria detalladamente, sería un atrevimiento, pero se de su extensa y enriquecedora correspondencia espiritual, que atravesó continentes, llevando mensaje de fe y amor. Su meticulosa recolección de sermones, recolectados con dedicación y esmero por dos de sus mejores amigas y editoras del libro “La Palabra… en mi Palabra”, testimonia su vasta disciplina como escritor.

 

Adicional a este compromiso dominical, se exigió compilar e imprimir con juiciosa fidelidad, biografías de sus hermanos salesianos, una de sus últimas tareas, cuando su enfermedad, lo agravaba cada día más. Su constante cooperación en el Lazareto de Agua Dios, es una manifestación del conocimiento sobre la salud y el sufrimiento humano, que lo llevó seguramente a tocar el tema social “Los Derechos del Paciente”, discusión ético-médica, cuyas reflexiones, según el médico Juan Mendoza Vega, sintetiza “Son el resultado del trabajo que realizó en el Instituto de Estudios Bioéticos del cual fue un miembro activo. Como verán los lectores se trata de un documento cuidadosamente estructurado para lo cual consultó el autor muchas obras pertinentes y a cuyos conceptos aplicó, luego sus capacidades de reflexión y discurso, hasta obtener un conjunto que, pasando por algunas generalidades de la Ética y por el juramento Hipocrático, visto a la luz de nuestros días, llega a plantear en sus propias palabras”,

 

He compartido y vivido su obra religiosa, no con la intensidad y compromiso espiritual, físico y económico de muchos de los aquí presentes, que le apoyaron en vida a la realización de sus objetivos salesianos, que están plasmados en su Fundación Padre Jaime, dedicada a las vocaciones sacerdotales de Don Bosco, demostrando una vez más su versatilidad y entusiasmo y proporcionándole, el legado de amor y caridad a los jóvenes seminaristas.

 

Hoy, estamos reunidos celebrando un lustro de su creación, el texto esculpido en esta placa, atestigua el compromiso de un ser especial deseoso de impulsar vocaciones sacerdotales, sólidas y comprometidas. Esta Fundación es un voluntariado de todos los aquí presentes, continua siendo la recomendación pastoral del amigo y como él escribió y ustedes lo han confirmado, son parte fundamental de esta: “Somos una historia, una biografía y en esa biografía, ustedes lo están demostrando con su presencia”. Olga Mazo Gray.


¿Qué significa este primer lustro?

En la primera reunión del Consejo de la Fundación, el Padre Jaime  nos dijo: "Realmente la existencia de la Fundación, uno la siente como algo prodigioso, uno siente la influencia de Dios. Uno se acuerda de aquella expresión del Apóstol "Yo estoy cumpliendo con una misión" y realmente nos sentimos o tenemos que sentirnos instrumentos de Dios, para lo que Dios quiere que nosotros hagamos. Seguimos creyendo en ello y las ayudas que se dan a las vocaciones, son ayudas que pasan por manos humanas".

 

Hemos venido al Santuario del Carmen con la misma actitud de los pastores para verlo en el Pesebre y presentarle al Niño Jesús lo que tenemos: un corazón alegre por su presencia entre nosotros, una inmensa gratitud por habernos permitido compartir con el Padre Jaime su vida y muchas navidades en este hermoso templo y por haberle permitido estar con nosotros durante los dos primeros años de la Fundación que lleva su nombre. Traemos también nuestro obsequio para Jesús recién nacido: los cinco años que cumplimos.

 

Las manos humanas de las que hablaba el Padre Jaime, están aquí en la paz que nos hemos dado, en el pan y vino hechos Eucaristía a través de la bendición dada por el Padre Martín del Consejo de la Fundación. Están las manos de Fabián, Diácono que representa al grupo de Seminaristas del 2014 de la Fundación. Están las manos de los donantes que han sostenido la Fundación, las de los miembros del Consejo, Junta Directiva, Contabilidad y Revisoría Fiscal que con su trabajo la han mantenido operativa y eficiente. Están las manos que han rezado cada mes en las Misas mensuales y en el Rosario por cada uno de los seminaristas y sacerdotes jóvenes en quienes hemos centrado nuestros esfuerzos por cinco años. Están las manos de los amigos de la Fundación Padre Jaime quienes permanecen conectados también ya a través de las redes sociales. Está la presencia en la Fundación del querido Padre Martín quien ha sido para nosotros padre y amigo dándonos la bendición y la mano en cada paso que damos.

 

Son las manos del Maestro Martínez al dirigir las voces del coro Gaudemus en esta Misa, están las manos del Maestro en Escultura, Jainer Alfonso León Buitrago, mi hermano, Exalumno salesiano, en la obra de arte que nos ha donado hoy con el apoyo de mis otros dos hermanos. Está la sencilla exposición de arte pop, que preparamos con John Ricardo, en cuyo montaje están las manos del Padre Martín, Fernando León y  Rita Elvira Amaya. Están las manos de Beatriz Góngora y Flor de Aguilera quienes me animaron al ver los primeros resultados. Esperamos que las palabras que forman las imágenes permitan resumir nuestro primer lustro, con el que también  le decimos al Padre Jaime “Gracias por todo”, su última frase para mí, al dejar este mundo.

 

Agradecemos también al Padre Nicolás Rivera y a los Salesianos del León XIII el habernos recibido el día de hoy en el Santuario y permitirnos reunirnos bajo la ventana de la oficina del Padre Jaime donde un 22 de Diciembre del 2009 nació la Fundación Padre Jaime, para con sencillez y cariño presentar Olga Mazo en nombre de todos, la placa con la dedicatoria escrita por el Padre Silvestre Pongutá  SDB a quien le estamos muy agradecidos; ver la exposición y hacer un brindis a cargo de la Hermana Norma Bernal del Consejo de la Fundación, en la grata compañía de todos los aquí presentes. 

 

El Padre Martín ha querido seguir la tradición del Padre Jaime entregando a cada familia un almanaque salesiano del 2015, donación de la familia Aguilera Parra. Si alguno de ustedes encuentra en un ejemplar del libro Padre Jaime Rodríguez F. SDB la razón de su vida o en alguno de los objetos recordatorios de la exposición un obsequio de Navidad que puedan llevar para alguien, nos estará dando nuevamente la mano para empezar los siguientes cinco años. Muchas gracias de corazón y Feliz Navidad. Rosemary León Buitrago. 


Cuarto aniversario

PRESENTACIÓN DEL LIBRO PADRE JAIME RODRÍGUEZ F SDB LA RAZÓN DE SU VIDA

 

El Padre Jaime se animó a publicar sus obras “La Palabra…en mi palabra” y “Cristo Jesús en mis Semanas Santas en Agua de Dios”, de tanto oírme decir que ambas eran para la gloria de Jesucristo. Lo mismo pienso del libro “Padre Jaime Rodríguez F. SDB la razón de su vida”. Como está en la dedicatoria del mismo, es para “todos los que quieran conocer cómo el buen Dios se hace presente en la vida de cada día a través de seres excepcionales como el Padre Jaime”.

 

Cuatro personas distintas habiendo partido el Padre Jaime al Cielo, expresaron que debía escribir un libro sobre él, ya que lo había conocido y acompañado por veintisiete años. Esta propuesta contenía enormes dificultades. El Padre Jaime vivió ochenta y un años y medio, así que habría podido escribir solamente y de forma fragmentaria sobre un período muy corto: dos décadas y media largas. Estaba además rota en pedazos con su partida así que cada letra escrita me recordó a lo largo de los dos años en que el libro fue preparado, cuánto duele su ausencia. Otra persona propuso reunir los recuerdos, para no permitir que el tiempo los fuera desdibujando. Esta idea llevó a que buscara entre su inmensa red de amigos dentro y fuera de Colombia quiénes estarían dispuestos a, de forma oral, escrita o en entrevistas, darme su perspectiva sobre su relación de amistad con el Padre Jaime. Para la gran mayoría fue difícil, pues estaba de por medio el duelo por su partida y la evocación de momentos difíciles o tristes de su propia historia personal. Varios me escribieron o llamaron para decirme cuán lacerante y al mismo tiempo sanador había sido el plasmarla en unas líneas, otros pidieron más y más tiempo, otros sucumbieron en el intento.

  

Por mi parte hice acopio de mis propios recuerdos y de la relectura de sus escritos, escucha de los audios de sus homilías y de los documentos  que  de una forma inexplicable para mí el Padre Jaime me fue dando copia a medida que el tiempo iba pasando, solamente bajo la indicación sucinta de: “Tenlos”. El escribir el libro no me dio el consuelo que otros recibieron,  pero sí me proporcionó sorpresa tras sorpresa. Cuando imaginaba que alguien escribiría sobre su vivencia en una situación particular, recibía un texto con sucesos desconocidos hasta el momento. Varios prefirieron abrirme su archivo de cartas y correos electrónicos con él, en donde de su propia mano pude apreciar su evolución como ser humano y la profundidad de su fe. Cada conversación sobre el Padre Jaime resultó ser un encuentro de experiencias conmovedoramente humanas que hablaban de facetas, de lugares, etc., que me obligaron a ensayar varias fórmulas en el laboratorio mental y emocional  para encontrar la estructura del libro que no es cronológico sino temático.

 

Su historia empezó con su nacimiento en 1930 por lo que comenzar por escribir sobre su familia parecía razonable, contando además con dos textos de sus sobrinos. De nuevo otra sorpresa, gradualmente fueron llegando testimonios de familias que reivindicaban que el Padre Jaime era de su familia por lo que la primera parte se convirtió en el Capítulo “Las familias del Padre Jaime”, ya que también continúa siendo hijo de la Congregación Salesiana, de la Familia Salesiana y de María Auxiliadora. En las semanas en que no llegaba nada nuevo, me formulé preguntas sobre las motivaciones de su vida. ¿Qué lo impulsaba? ¿Por qué los escritos recibidos  tanto del África pasando por Europa hasta el Canadá aunque trataran temas diferentes convergían en aspectos comunes sobre su encantadora personalidad y  su Sacerdocio?  De estas reflexiones surgieron los ejes que planteo en el libro sobre los cuales el Padre Jaime se forjó como ser humano, sus experiencias en los lugares en los que vivió y la forma original, brillante y al mismo tiempo sencilla como conjugó las facetas de Educador, Historiador, Sociólogo y Bioeticista como expresión de su Sacerdocio. El libro aborda sus últimos tiempos hasta llegar al epílogo sobre lo que él buscaba y que nosotros hoy luego de dos años vemos más claramente. Termina con una bella oración que espontáneamente uno de sus amigos aquí presente escribió, empezó a rezar y que se ha ido paulatinamente difundiendo entre todos hasta en internet.

 

Como lo expreso al comienzo del libro, el Padre Jaime era y es de todos, es nuestro. En su homilía en la celebración de sus 80 años nos dijo: “¿Qué tendré que decir de cómo ustedes han construido mi historia? Cada uno de ustedes es página de mi historia personal. Ustedes han escrito ese libro maravilloso de mi vida, porque yo he contado con ustedes, porque ustedes no me han faltado, porque ustedes me han acompañado”. El Padre Jaime ha seguido contando con nosotros estos dos años: aquí están ustedes y aquí está el libro.

 

Es Navidad y en el cumpleaños de la Fundación nace el libro, ya que el Padre Jaime merece ser recordado y conocido. Somos nosotros quienes podemos contarles a los niños y compartir con ellos la riqueza de su vida, el camino que recorrió y el bien que hizo. Todos podemos aprender cómo vale la pena vivir de acuerdo a nuestras convicciones, a ser solidarios, a confiar y amar más en los momentos de luz y de oscuridad, de esperanza y de dolor.

 

Muchas gracias y Feliz Navidad para todos.

 

Rosemary León Buitrago